Paola Espinosa junto con su esposo Ivan García, ambos reconocidos clavadistas mexicanos, dieron la bienvenida a su hija Ivana y a través de las redes sociales comenzaron los mensajes de enhorabuena. Gatorade, que patrocina a Paola, se unió y felicitó a la nueva mamá a través de su cuenta de twitter: “Paola, felicidades por obtener la medalla más grande de todas: ser mamá”.

Todo era paz y armonía, hasta que el mensaje de Gatorade desató una encendida discusión que tachaba al anuncio de “machista”, algunos señalaron que la marca no reconocía e incluso minimizaba los logros de la atleta mexicana frente a la maternidad; otros criticaron que no felicitara también al padre – quien por cierto no es patrocinado por Gatorade-, acusando que el cuidado de los hijos se le carga únicamente a la mujer; hasta el rosa usado en la imagen de la felicitación fue objeto de las miradas que aborrecen dicho color.

Es verdad que los roles de género impuestos por el patriarcado y reflejados en la publicidad son aborrecibles. Sin embargo este no era el caso.

Para quienes no conocen a Espinosa, se trata de una destacada clavadista que ha ganado dos medallas olímpicas y tres en campeonatos mundiales. A su pasión por los clavados y la natación, se le une una nueva y enorme fuente de alegría: la maternidad. Ella misma ha declarado públicamente que ser madre es “su más grande medalla”.

Sin duda señalar que una mujer tiene más o menos valor por tener pareja, estar casada, ser soltera, tener hijos o no, es una burrada. De la misma manera juzgar que una mujer tenga una vida más o menos exitosa por crecer profesionalmente o dejar a un lado esa faceta. El principal problema es que se le indique con rigidez a las mujeres qué deben ser, hacer, valorar y disfrutar.

Las redes sociales ardieron hasta que Espinosa puso un alto y con un mensaje simple y claro defendió su orgullo de ser madre: “Si, mi medalla más grande; ser mamá”.

Aprendizajes:

  • La comunicación ágil entre Gatorade y Espinoza fue clave para dejar en claro la posición de ambas partes al momento.
  • Aunque la felicitación de Gatorade fue un mensaje exclusivo y bien recibido por Espinosa, por ser público queda sujeto a las críticas.
  • Por más claro que sea el mensaje, siempre puede ser malinterpretado por una gran masa hasta convertirse en un tema relevante que potencialmente dañe a una marca.
  • Hay que estar al tanto de los temas más delicados en la actualidad para evitar que los mensajes de una empresa sean recibidos de forma negativa.
  • Aunque no es el caso de Gatorade con Espinosa, es recomendable que las marcas y los medios tomen cursos de comunicación con perspectiva de género.

Sin duda el mensaje de Gatorade tenía un sólo objetivo: celebrar uno de los acontecimientos más importantes para Paola Espinosa y para toda su familia. De todo caos hay algo positivo: Gatorade sin querer está hoy en el top of mind y más personas saben quién es Paola Espinoza.